3.11.2010

Instrucciones para acostarse con un hombre casado

De-li-cio-so, pero prohibido.
Un hombre casado

Todas lo hemos pensado, por lo menos una vez, en alguna fantasía que se escapó de nuestros ojos tras un galante señor.
¿Galante?
¿Señor?
¿Ca-ba-lle-ro? ¡Ja!

Mujer, amiga, ¿alguien se le ha metido entre las sábanas a tu marido? ¿Sí?
¿Le ha prometido noches eternas a cambio de su cuerpo? ¿Sí?
¿Por qué diablos alguien más se quiere acostar con su esposo?

Desmitifiquemos…

Un casado no la tiene más grande que un soltero, sólo le urge más.

Un hombre casado no es seductor, es presa, basta con proponerlo de frente para que acceda, ¿a qué?
A lo que quieras.

A él no le va a importar si tienes alguna imperfección, siéntete en confianza, no va a fijarse en celulitis, ni estrías, ni nada… cegado por el momento de saliva y fluidos, ni siquiera se detendrá a mirarte.

No hablará de belleza ni le importa, eres distinta a su esposa, excitantemente diferente y por eso, te busca.

Él duerme con alguien todas las noches, no le gusta el cariño, prefiere, como animal, llegar rápido a liberar todo el “estrés” que le causa el trabajo.

No quiere mensajes ni llamadas, no le importa tu pasión, ni tu sangre hirviendo, él tuvo su parte, lo llevaste a la gloria y le inyectaste energía para vivir unos días más.

Pero..
Ten cuidado, si bien puede ser el mejor sexo de su vida, podría ser el peor.

¿Sabes por qué?

Porque él es sólo vísceras y saliva.
Porque él no tiene corazón.
Porque él nunca sabrá, contigo, lo que es el amor.
Porque no te respetará como individuo, sólo querrá eyacular…
Porque serás su distracción y nunca aspirarás a algo más…